Emma, una dulce golden retriever, supo desde el primer momento que quería hacerse amiga de Connor, el bebé de la familia. Apenas lo conoció, tomó una pelota y se la dejó cuidadosamente sobre su silla.

Día tras día, Emma repetía el mismo gesto, llevando pacientemente su pelota hasta donde estaba el pequeño. Sus humanos pensaron al principio que la perrita estaba celosa por la llegada del bebé, pero con el tiempo entendieron que Emma estaba intentando enseñarle a jugar con ella 🥰.
Poco a poco, Connor comenzó a interactuar con la pelota. Primero la dejaba caer, luego la hacía rodar por su resbalín y finalmente logró lanzársela. Desde entonces, juegan todos los días y se han convertido en mejores amigos ❤️.
