Una gripe A le provocó sepsis, sus pies se ennecrosaron en coma y los médicos le preguntaron a su madre si debían apagar el soporte vital

Por Josefina Reyes
3 August, 2026

Denise Dibrell, de 52 años, tosía tan fuerte en la boda de su prima en Tennessee que no podía respirar acostada. Nadie imaginó que ese síntoma común era el inicio de una cadena médica brutal.

De vuelta en Las Vegas, Nevada, dio positivo a influenza A. Horas después, la gripe derivó en sepsis y shock séptico. Los médicos la indujeron a un coma. Su presión cayó tanto que necesitó vasopresores para mantener circulación en los órganos vitales, un proceso que dejó sus pies sin flujo sanguíneo. Durante 30 días, mientras ella permanecía inconsciente, sus pies se ennegrecieron, se necrosaron y se momificaron.

Su madre, Patricia, de 76 años, tuvo que decidir si retiraban el soporte vital. Dijo que no. Denise despertó 40 días después, el 18 de agosto de 2025, y el 15 de septiembre le amputaron ambas piernas por debajo de la rodilla. Hoy camina con prótesis y andador.

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