Clara Daly no lo pensó dos veces.
Volvía de Boston con su madre, Jane, después de visitar a su abuela, cuando su vuelo fue cancelado y las reubicaron en otro avión rumbo a Los Ángeles. Esa tarde de junio de 2018, en el mismo avión viajaba Tim Cook, un hombre ciego y sordo que regresaba a Portland tras ver a su hermana. Una hora después del despegue, los auxiliares de vuelo tenían problemas para comunicarse con él y preguntaron por megafonía si algún pasajero sabía lenguaje de señas.

La que pulsó el botón de llamada fue una chica de 15 años de Calabasas que llevaba solo un año estudiando ASL. Se comunicaron formando cada letra de cada palabra en la palma de la mano de Tim.
“Me arrodillé en el pasillo, puse mis manos entre las suyas y empecé a preguntarle: ‘¿Cómo estás?’, ‘¿Estás bien?’, ‘¿Necesitas algo?'”, contó. “Me dijo que necesitaba agua, así que las azafatas le trajeron un poco”.

Ella le llevó el agua, le avisó la hora y pasó la última hora del vuelo conversando con él sobre su vida y sus planes. “Pasé de mal humor a buen humor muy rápido”, contó Tim después. Una pasajera que presenció la escena la compartió en Facebook y se hizo viral.

