Una joven de 21 años casi pierde un dedo por morderse las uñas: lo que comenzó en la infancia terminó en una cirugía de urgencia con riesgo real de amputación

Por Rodrigo Martínez
15 June, 2026

El 6 de febrero de 2026, una joven de 21 años notó algo que en principio atribuyó a una uña encarnada: dolor intenso e hinchazón en un dedo. Lo ignoró unos días. Fue un error casi irreparable.

Lo que tenía era una infección grave desencadenada por la onicofagia, el hábito de morderse las uñas que arrastraba desde la infancia. Cada pequeña mordida genera microlesiones invisibles en la piel, puertas de entrada ideales para bacterias patógenas. Cuando llegó a urgencias, los médicos evaluaron la posibilidad real de amputar el dedo afectado. La infección había avanzado tan rápido que el hueso era el siguiente objetivo. Afortunadamente, los análisis confirmaron en principios de marzo que la bacteria no había penetrado la médula ósea. La combinaron cirugía de limpieza con antibioterapia intensiva para contener el daño.

Lo que durante décadas pareció un tic nervioso sin consecuencias reales pudo costarle una parte del cuerpo. Si tú también tienes este hábito, este caso tiene nombre, fecha y bisturí para recordarte que el riesgo no es abstracto.

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