
Tokyo, una labradora negra de 5 años, iba subiendo Ben Nevis como parte de una caminata que solía realizar con frecuencia junto a su dueña. 🐕 A mitad de camino, todo cambió: perdió el control de sus patas traseras y comenzó a tambalearse, como si alguien le hubiera apagado el interruptor.
Su dueña, Christina Bluhme, de Surrey, Inglaterra, no tenía forma de cargar sola a una labradora de 25 kilos montaña abajo. Por suerte, el equipo Lochaber Mountain Rescue ya andaba cerca —venían de atender otra emergencia en la cima— y llegaron justo a tiempo para bajarla en camilla hasta un veterinario en Fort William.
El diagnóstico fue tan insólito como preocupante: los vets sospechan que Tokyo comió cannabis desechado en el sendero. “Genuinamente pensé que la iba a perder”, contó Bluhme, todavía asombrada de que su perra amaneciera al día siguiente completamente recuperada y otra vez lista para correr. 🐾


