Una madre canadiense, llamada Melanie Boivin, obtuvo permiso legal para donar sus óvulos a su hija. La hija tenía infertilidad asociada al síndrome de Turner, y la donación le abría la posibilidad de tener un hijo usando los óvulos de su madre.

Si el plan se concretaba, la donante sería abuela del bebé por su hija y también su madre genética por los óvulos. Para la hija, el niño sería su hijo y también su medio hermano, porque compartirían a la misma madre genética. La nota de Nature, fechada el 3 de julio de 2007, presentó esa posibilidad desde el vínculo de la hija: dar a luz a su propio medio hermano.

