Una madre encontró la trampa perfecta para que sus hijos leyeran: dejarlos despiertos una hora más si abrían un libro

Por Javiera Müller
17 September, 2026

Becca Pike tiene una regla que suena a castigo pero es todo lo contrario.

En su casa las luces se apagan a las 8 de la noche. Sin excepciones. Bueno, con una: si estás leyendo, puedes quedarte despierto hasta las 9. Empezó hace 10 años, cuando su hijo mayor —hoy de 17— tenía apenas 7 y se resistía a dormir. Pike descubrió algo simple: los niños negocian cualquier cosa por una hora extra despiertos, incluso leer.

Sus cuatro hijos crecieron con esa costumbre. Antes de saber leer, se quedaban mirando las ilustraciones de sus libros, aprendiendo a estar quietos sin pantallas ni ruido. Nadie los obliga. Aun así, el 85% de las noches eligen juntarse junto al fuego a leer en silencio, en vez de irse directo a dormir.

Hoy son todos lectores. Pero lo que más valora Pike no es eso: es haber terminado cada día en familia, en silencio, con el ronquido de los perros de fondo en lugar de televisores encendidos y últimas carreras antes de dormir.

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