Ana Laura llevaba varios días buscando trabajo y no lo conseguía.
Ese día en su casa en México, ya no había con qué darles de comer a sus hijas. Tiene 35 años, no tenía más opciones y marcó el 911. No era por un delito ni por una pelea: era por hambre.

Hasta su domicilio llegaron elementos de la Policía de Protección a la Mujer, que comprobaron la situación económica de la familia. Se fueron, pero volvieron, regresaron con una despensa de productos de primera necesidad y dinero en efectivo.

La historia fue aplaudida pero también generó numerosas reacciones en redes sociales. ¿Cuántas llamadas como esta nunca llegan a escucharse?

