Riko tiene una enfermedad rara que le provoca una hinchazón severa en el rostro y una lengua mucho más grande de lo normal conocida como macroglosia severa. Necesita succión constante para poder respirar sin complicaciones, un cuidado médico que la acompaña cada minuto del día.

Su madre no pide milagros. Solo quiere una cosa, que su hija pueda ir al jardín infantil, jugar con otros niños, sentarse en un salón de clases como cualquier pequeña de su edad. En Japón existe una ley que apoya a los llamados ‘niños con cuidados médicos’, pero el acceso real depende de cada municipio, y muchas familias como la de Riko chocan contra un sistema desigual donde la aceptación varía según dónde vivas.

La historia de Riko llegó a la televisión japonesa durante una campaña sobre educación inclusiva, con un mensaje que su madre repite sin cansancio. Todos los niños merecen aprender juntos, sin importar cuánto cuidado necesiten para respirar.

