Kathy Szram pasó un mes entero eligiendo fotos.
Desde el nacimiento de su hijo Ben hasta su graduación de secundaria, las ordenó todas en fila por el pasillo de su casa en un suburbio de Chicago. Al lado de cada una puso un peluche: el Mickey Mouse de cuando era bebé, el caballito mecedor, cada juguete acomodado en el orden exacto en que había llegado a su vida. Era la misma escena de ‘Toy Story 3’, la que hizo llorar a media generación, pero esta vez real.

Ben, de 18 años, tenía 18 años y estaba a punto de irse a Loyola University Chicago cuando encontró el pasillo armado como un museo de su propia infancia. Grabó su reacción pensando en mandársela solo a sus amigos. Le tomó menos de cinco minutos editarla. En menos de una semana, 71 millones de personas habían visto a un hijo despedirse de su niñez de la mano de su madre.
