Jun Woo tenía solo 4 meses y estaba a punto de vivir su primer vuelo.
Su mamá lo sabía, diez horas entre Seúl y San Francisco son una eternidad cuando tu bebé puede romper a llorar en cualquier momento. Así que, antes de que el avión despegara, hizo algo que nadie le había pedido. Armó más de 200 bolsitas con dulces, chicles y tapones para los oídos, y las repartió una por una entre los pasajeros.

Dentro de cada bolsa había una nota escrita desde la voz del bebé: “Hola, soy Jun Woo. Tengo 4 meses y hoy viajo a Estados Unidos con mi mamá y mi abuela. Estoy un poco nervioso y asustado. Es normal que llore o cause alguna perturbación. Trataré de mantener la calma, pero no puedo prometerlo. Por favor, úsalo si mi voz se pone demasiado fuerte. Gracias”.

Los pasajeros no podían creerlo. Dave Corona, uno de ellos, compartió el gesto en Facebook y la historia dio la vuelta al mundo. Y el final es lo mejor: Jun Woo no hizo ruido en todo el viaje. Los tapones quedaron de recuerdo.

