Carribean Myers, de 41 años, iba de copiloto. Quien manejaba era su hijo de 11 años, que tiene autismo.

El domingo 16 de agosto, en Riverview, Florida, el niño condujo el vehículo familiar desde la casa hasta un 7-Eleven de Gordon Road. Todo iba bien hasta que llegó el momento de frenar: confundió el pedal del acelerador con el del freno y el auto se estrelló contra una barrera de concreto, dañando también el edificio de la tienda. Nadie resultó herido, pero el susto fue real para todos los que estaban cerca esa noche a las 8:35 p.m.

La investigación del Departamento del Sheriff del condado de Hillsborough destapó algo más grave todavía: la licencia de Myers estaba inválida desde el 13 de julio, y no era la primera vez que dejaba a sus hijos menores manejar sin autorización. Ahora enfrenta cargos por abuso infantil y por permitir que un menor no autorizado conduzca un vehículo.

