
Yevette Vasquez tenía diez minutos para convertirse en papá.
Su hijo Elijah, de 10 años, le contó que en su colegio de Texas se celebraba “Donuts with Dad”, un evento pensado solo para padres. Ella no lo dudó: corrió a su casa, se puso una camisa a cuadros, una gorra de béisbol, una cadena de billetera y un bigote falso. Volvió a la escuela transformada, dispuesta a que su hijo no se quedara afuera de nada.


Cuando entraron juntos a la biblioteca, los otros papás empezaron a aplaudirle. Ella estaba tan nerviosa que ni probó su dona: se la dio entera a Elijah. Después contaría que sabe lo difícil que es para él ver a otros niños con sus padres, y que hace lo que sea con tal de arrancarle una sonrisa.
