Lo que comenzó como el sueño de un niño terminó convirtiéndose en uno de los fenómenos más inesperados de la taquilla china de 2026.
Sun Lifang no sabía nada de animación 3D, pero su hijo, Xin Yumeng, quería hacer una película. Así que ella decidió aprender desde cero para ayudarlo a conseguirlo. Durante aproximadamente cinco años, madre e hijo trabajaron en el proyecto que terminaría convirtiéndose en “Niu Lai”.

La película llegó a los cines de China el pasado 5 de agosto, prácticamente sin publicidad, sin tráiler y con una animación tan rudimentaria que Internet comenzó a burlarse de ella. Algunos usuarios incluso la calificaron como una producción de “nivel desastre”.

Durante sus primeros días, parecía destinada al fracaso. Hubo jornadas en las que la recaudación apenas alcanzaba los US$25, mientras en redes aparecían memes, parodias y críticas a sus gráficos, su doblaje y sus movimientos.
Pero las burlas terminaron convirtiéndose en publicidad gratuita.

La gente comenzó a ir al cine simplemente para comprobar si realmente era tan mala como decían en Internet. Y ocurrió algo todavía más extraño: algunos espectadores terminaron defendiendo la película precisamente por su carácter artesanal y por haber sido realizada sin el enorme presupuesto de las grandes producciones.
El fenómeno hizo que “Niu Lai” pasara de unos pocos cientos de espectadores a convertirse en un éxito inesperado. Para el 20 de agosto ya había superado los US$4,3 millones en taquilla en China.
Y entonces llegó el dato que parece sacado de una película: “Niu Lai” consiguió superar a “La Odisea”, de Christopher Nolan, en la clasificación diaria de taquilla china y quedó detrás de “Spider-Man: Brand New Day”.

La diferencia de escala es absurda. Por un lado, las grandes producciones de Hollywood cuentan con presupuestos de cientos de millones de dólares. Por el otro, esta película nació del trabajo de una madre que tuvo que aprender una disciplina completamente nueva para ayudar a su hijo a cumplir un sueño.
Lo que comenzó con burlas terminó generando curiosidad, y la curiosidad llevó a miles de personas a comprar una entrada.
Una película que costó apenas unos US$200 ahora está recaudando millones y compitiendo en taquilla con Christopher Nolan y Spider-Man.
