Bana Valley, una marca coreana, encontró la solución a uno de los desperdicios más absurdos de la cocina cotidiana: comprar un racimo de plátanos y terminar tirando la mitad.

Su truco es tan simple que da rabia no haberlo pensado antes. Cada paquete trae siete plátanos cosechados y almacenados en distintos puntos de madurez. El primero está listo para comer el mismo día que lo compras. El segundo, un poco menos maduro. Y así hasta el séptimo, que llega verde al paquete pero alcanza su punto exacto justo cuando te toca comerlo.

Un plátano al día durante una semana, sin que ninguno se pase ni uno se desperdicie. 🍌
