UNA MONJA REBELDE DECIDIÓ CURAR ENFERMOS ENTRE GALLINAS AÑOS DESPUÉS SE CONSTRUYÓ UN HOSPITAL EN SU NOMBRE Y EL PAPA LA DECLARÓ SANTA

Por Diego Aguirre
14 August, 2026

Setenta enfermos no tenían dónde caerse muertos. Sor Dulce los llevó al único lugar que le quedaba: el gallinero del convento donde vivía, en Salvador de Bahía.



Corrían los años 30. Antes de las gallinas, ya la habían echado de otros dos sitios. Primero probó con casas abandonadas en una isla de la ciudad. Después con un mercado de pescado vacío. De ambos la desalojaron.

El gallinero fue el tercer intento. No tenía camas, ni médicos, ni un peso. Tenía una monja de poco más de veinte años convencida de que un enfermo pobre merecía el mismo cuidado que uno rico.

Dulce Lopes Pontes había nacido en 1914 en esa misma ciudad. A los 13 años, tras visitar un barrio pobre junto a su tía, decidió que su vida sería esa: cuidar a los que nadie quería cuidar.



Lo que empezó entre gallinas, en 1959 se convirtió en el Hospital Santo Antônio, inaugurado con 150 camas. Con los años llegó a recibir hasta 3.000 pacientes por día. Hoy, bajo el nombre de Obras Sociais Irmã Dulce, sigue atendiendo a multitudes que llegan de todo Brasil.

En 1988 fue candidata al Premio Nobel de la Paz. Se reunió con el papa Juan Pablo II más de una vez.

Murió el 13 de marzo de 1992, en la misma ciudad donde había empezado con un gallinero prestado.



El 13 de octubre de 2019, en la Plaza de San Pedro, el papa Francisco la declaró santa. La primera nacida en Brasil.

Nadie mide un comienzo por el lugar donde ocurre. Lo mide por quién decide no rendirse ahí.

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