Las cámaras de seguridad del cementerio sobre la Katy Freeway, cerca de North Eldridge Parkway en Houston, Texas, registraron algo que pocas personas podrían imaginar: una mujer abriendo sistemáticamente los paneles de vidrio que protegen las urnas con restos cremados en el interior del mausoleo, extrayendo las joyas y otros objetos de valor que las familias habían depositado junto a sus seres queridos.

Las autoridades de la Constabularia del Precinto 5 del Condado de Harris investigan el caso y buscan a la sospechosa, descrita como una mujer de entre 30 y 45 años con tatuajes en la espalda. Los investigadores señalan que podría estar vinculada a al menos otro robo registrado anteriormente en el mismo cementerio, lo que sugiere que no se trató de un acto impulsivo sino de una conducta reiterada y deliberada contra el mismo lugar de descanso.

Lo que se robó no tiene precio en el mercado: son recuerdos irrecuperables, el último gesto de amor de una familia hacia alguien que ya no está. Las autoridades piden a cualquier persona que reconozca a la sospechosa que contacte a los investigadores del Precinto 5. El caso permanece abierto.

