
Adriana Neagoe tenía 34 años y vivía sola en Târgu Jiu, Rumania.
Nadie supo nada de ella durante cinco días. Fue su familia la que dio la alarma cuando dejó de responder llamadas y mensajes, algo que no era normal en ella. El 22 de enero de 2025, la policía y los paramédicos llegaron a su edificio y tuvieron que derribar la puerta del departamento porque nadie abría desde adentro.

Lo que encontraron fue su cuerpo tendido en el piso, sin signos evidentes de violencia. Junto a ella estaban Anda y Sasha, sus dos perros pug, que según las autoridades habían comenzado a alimentarse de sus restos después de quedarse sin comida durante los días en que nadie entró a esa casa. Los animales fueron retirados de la propiedad por las autoridades locales, y un juez ordenó una autopsia para determinar con exactitud qué causó su muerte.
Sus amigos y familiares, conmocionados, describieron el hallazgo como algo imposible de asimilar.
