Ariel Smith estaba en su casa cuando escuchó un golpe en la puerta que no esperaba. Al abrir, se encontró con un niño de su vecindario que, entre nervios, le preguntó si todavía estaban asando carne. El aroma de la parrilla lo había atraído hasta ahí.

Esa vez el menú tenía salchichas veganas, salmón y pollo, nada que —según pensó Ariel— fuera a gustarle a un niño. Le dio una bolsa de papas fritas y le prometió que la próxima vez guardaría algo para él. Grabó todo y lo subió a Instagram entre risas, sin imaginar la reacción que vendría.

Los comentarios se llenaron de indignación: “Una mujer de verdad le hubiera dado algo de comer”, escribió alguien. Otros salieron a defenderla, recordando que tal vez no le alcanzaba para un plato extra. ¿Tú qué habrías hecho en su lugar?
