
Sophia Sandoval tenía 3 años cuando le diagnosticaron un medulloblastoma, un tumor cerebral raro y agresivo.
Vivía en San Antonio, Texas, y en mayo de 2014 pasó cuatro horas en el quirófano para que le extirparan el tumor. Después empezó una quimioterapia que se extendió por más de ocho meses y que, por un tiempo, le quitó la capacidad de caminar. Mientras recibía cada dosis, su mamá, Rossio, le decía que la medicina le daría poderes de la Mujer Maravilla o de Superwoman, las heroínas que ella veía en el hospital.
El 30 de enero de 2015, en su último día de tratamiento, Sophia se puso un disfraz de la Mujer Maravilla, se paró sobre la cama del hospital con un brazo en alto y sostuvo un cartel hecho a mano: “Mi último día de quimio. Fue duro, pero yo fui más dura”.
La foto se hizo viral. Lynda Carter, la actriz que dio vida a Mujer Maravilla en los años 70, la compartió y escribió: “¡Una pequeña Mujer Maravilla de la vida real!”. La imagen superó el millón de compartidos y convirtió aquel último día de quimioterapia en algo más que una celebración familiar: para miles de personas, Sophia se convirtió en el rostro de una batalla que muchos niños enfrentan en silencio.
