
Jean Owen tiene 88 años. Robert Thorp tiene 97. Y el pasado 26 de agosto, sin decirle una palabra a nadie, viajaron juntos desde Londres hasta Gretna Green para casarse, ese pueblo escocés famoso desde 1754 por las bodas fugaces.
Se conocían desde hacía tres décadas, cuando eran solo amigos de familia que viajaban juntos con sus respectivas parejas. Cuando ambos enviudaron, la amistad se sostuvo. Durante la pandemia, algo cambió: lo que era compañía se transformó en amor. Eligieron el cumpleaños número 97 de Robert para decir ‘sí, quiero’ bajo el arco de manos entrelazadas que corona las bodas del lugar, y hasta se animaron a bailar debajo de él.
Sus hijos llevaban tiempo preguntándoles cuándo pensaban casarse. Nunca imaginaron que la respuesta ya estaba en camino, en un tren rumbo a Escocia, guardada como el secreto mejor guardado de dos personas que decidieron que para el amor de verdad nunca es tarde.
