Ella acababa de decir ‘los cerezos son preciosos’.
Era el 11 de abril de 2026, en Anseong, Corea del Sur. Llevaban 20 años casados y ese día caminaban tomados de la mano entre los cerezos en flor, con la foto recién guardada en el teléfono. Dos segundos después, un conductor con 0.137% de alcohol en sangre —y dos antecedentes previos por manejar ebrio— invadió la zona peatonal y los arrolló de frente.
Ella murió en el acto. Él sobrevivió, pero el golpe fue tan profundo que terminó internado en un hospital psiquiátrico. Dos hijos se quedaron sin madre en el tiempo que toma parpadear.
El hombre esperó hasta el 26 de junio para contar todo en el programa surcoreano ‘Chief Investigator’, con la foto de ese último paseo como única prueba de lo que tuvieron. El conductor asegura que no recuerda nada de esa tarde. Los cerezos siguen floreciendo cada año en Anseong, ajenos a que bajo sus ramas se rompió una historia de dos décadas en menos tiempo del que toma sonreír.
