

Heidi nadaba sola cuando el pescador la vio.
Eran las seis de la mañana del 20 de febrero de 2020 en Moreton Bay, Australia, y algo se movía entre las olas: una pastor alemán agotada, rodeada de un tanque de combustible, una caja de pesca y un traje de neopreno que claramente pertenecían a alguien. El hombre la subió a su embarcación sin saber que acababa de encontrar la primera pista de una desaparición.
Heidi llevaba unas 11 horas nadando desde que el bote de su dueño, un hombre de 63 años, perdiera potencia la noche anterior y comenzara a hundirse. La policía de aguas de Brisbane desplegó un helicóptero, cuatro embarcaciones y una moto acuática apenas recibió la alerta. Más de cuatro horas después, encontraron al hombre aferrado a los restos de su bote semisumergido, con casi 15 horas a la deriva.

Ni Heidi ni su dueño sufrieron heridas graves. La policía la nombró perra honoraria del día, aunque el verdadero mérito fue simple: resistir en el agua el tiempo suficiente para que alguien notara que algo no estaba bien.
