Violet nació con una anomalía craneofacial tan rara que casi no hay casos documentados.
Se llama fisura de Tessier y deja una abertura en los huesos de la cara. En octubre de 2014, la pequeña viajó con sus padres desde una zona rural de Oregón hasta el Hospital Infantil de Boston. Allí, el cirujano plástico John Meara y el neurocirujano Mark Proctor pasaron nueve horas en quirófano remodelando su rostro. Esa operación le cambió la vida.

Cinco años después, Violet tiene 6 años y una energía que no se detiene. Va a primer grado junto a su hermana gemela, Cora. Les encanta acampar, andar a caballo, ir a la playa y rodearse de animales. Y aunque son las menores de seis hermanos, las gemelas mandan en casa: “Los mayores no se dan cuenta de lo bien que los manejan”, cuenta su mamá, Alicia.

Violet siempre se verá un poco distinta, y a veces la gente no sabe cómo reaccionar al verla. Ella lo resuelve con una sonrisa que rompe el hielo. En su pueblo la conoce todo el mundo y, según Alicia su madre, quien pasa cinco minutos con ella termina queriéndola. Algún día tendrá que volver a Boston para otra cirugía. Por ahora, está ocupada con otra cosa: disfrutar.

