Una perrita nadaba con todas sus fuerzas por el Río Limarí, en Chile, mientras Carabineros la alentaba desde la orilla a llegar hasta ellos. Lo logró. Sobrevivió a la crecida que había arrasado la vivienda donde estaba sola.

Los uniformados notaron una herida en su lomo y la llevaron directo a la Clínica Veterinaria Municipal. Ahí el diagnóstico fue devastador: un tumor en la garganta, desnutrición severa, tejido muerto por infección, hipotermia y dificultad para respirar. Nada de eso era producto solo del temporal — llevaba tiempo abandonada y sufriendo.
El equipo veterinario determinó que no había posibilidad real de recuperación y decidió aplicar la eutanasia para evitar más dolor. Nadó para salvarse de la tormenta, pero la vida ya la había abandonado mucho antes de esa crecida.
