Rakhi Kumari y su prima crecieron juntas en Harla, una aldea del distrito de Jamui, en Bihar. Eran mejores amigas desde niñas, de esas que se cuentan todo, hasta que la amistad se convirtió en otra cosa.

Para casarse dentro del rito hindú tradicional necesitaban ser un hombre y una mujer. Así que Rakhi viajó a una clínica en Delhi y se sometió a una cirugía de reasignación de género que costó unos 800.000 rupias, cerca de 9.600 dólares. Seis meses después volvió como Rahul.
El 31 de mayo se casaron en el templo Pateshwarnath, con las siete vueltas rituales y el intercambio de guirnaldas frente a toda la comunidad. La policía revisó el caso después de que el video se volviera viral y concluyó algo simple: son dos adultos que eligieron libremente a quién amar, y eso no es delito.
