¿La compasión debería depender del diagnóstico y no del género de quien mata?
Travis Decker mató a sus tres hijas en Washington. Tenía un cuadro psiquiátrico severo derivado de su servicio militar. Aun así, sus propios compañeros veteranos lo repudiaron públicamente y exigieron que respondiera ante la justicia.


Lindsay Clancy mató a sus tres hijos en Massachusetts. Atravesaba una depresión postparto. Un grupo de feministas recaudó más de un millón de dólares para su defensa y explicó su caso desde la salud mental.


Dos tragedias casi idénticas, dos reacciones sociales opuestas. ¿Tú qué opinas?
