Valeria Herrera se curó de un cáncer en cuestión de días y atribuye su recuperación a un joven mapuche. Años después, el Vaticano reconoció el caso como un milagro.

Por Andrea Araya Moya
5 October, 2026

Valeria asegura que se curó de cáncer en un solo fin de semana. El viernes tenía varios tumores y el lunes, cuando volvió al hospital para comenzar la quimioterapia, los médicos ya no encontraban las lesiones.

Tenía poco más de 20 años cuando recibió el diagnóstico de cáncer de útero. Devastada, regresó a la casa de sus padres y terminó durmiendo en la antigua habitación de su abuela, donde había un pequeño altar dedicado a Ceferino Namuncurá.

Fue entonces cuando comenzó a pedir la intercesión de este joven argentino de origen mapuche, hijo y nieto de caciques, que quiso convertirse en sacerdote y murió de tuberculosis en 1905, con apenas 18 años. Ese mismo fin de semana, Valeria también fue a misa y recibió la unción de los enfermos.

Cuando volvió a realizarse estudios antes de iniciar el tratamiento, los médicos no encontraron los tumores que habían detectado días antes. Su caso fue investigado durante años por la Iglesia Católica y una junta médica vinculada al proceso consideró que la recuperación había sido repentina, completa, duradera e inexplicable según los conocimientos médicos de ese momento.

En 2007, el Vaticano reconoció oficialmente su curación como un milagro atribuido a la intercesión de Ceferino. Ese reconocimiento permitió su beatificación, y Valeria estuvo presente en Chimpay para ver cómo aquel joven al que había acudido años antes era declarado beato. 🥹

Puede interesarte