Madeline Daly prefirió matar a su propio hijo antes que permitir que su padre se quedara con la custodia.
El bebé se llamaba Basil y tenía apenas 11 meses. Un juez de Wyoming ya había dictaminado que el menor debía vivir en Nebraska con su padre, Jake Stoner, pero Daly se negó a acatar la orden. En noviembre de 2025, huyó con el niño, lo que obligó a Jake a reportarlo como desaparecido.

La búsqueda terminó semanas después en una autocaravana cerca de Silver City, Nuevo México. Mientras los agentes del condado de Grant rodeaban el vehículo esperando una orden de registro, Daly tomó una decisión letal: le disparó a Basil en la cara con un arma de 9 mm para evitar que se lo quitaran. El bebé llegó sin vida al hospital.

Daly fue detenida en el lugar sin derecho a fianza y el 24 de agosto de 2026 se declaró culpable de asesinato en primer grado. La fiscalía confirmó el escalofriante motivo: la mujer prefirió acabar con la vida de su hijo antes que verlo ser criado por su padre.
