Crystal Coombs tenía nueve años cuando un pitbull le arrancó parte de la mejilla. Para repararla, los médicos tomaron piel de su ingle. Años después, comenzó a crecer vello en el injerto y debía arrancarlo uno por uno. Tras convertirse en madre, temió que los niños se burlaran de su hija por su aspecto.

En Botched, pidió ayuda a Terry Dubrow y Paul Nassif. Retirar el injerto era arriesgado porque estaba cerca de la nariz, la mejilla y el ojo; alterar esa zona podía cambiar la forma de su rostro. Los médicos propusieron estirar la piel con un expansor bajo la mejilla e inyecciones regulares de solución salina durante un mes.

La operación permitió retirar el injerto y cerrar el espacio con piel de su rostro. Crystal quedó con una cicatriz fina y dijo que su cara está lisa, simétrica y libre de vello.

