Joe Petraro-Hyppolite pasó sus primeros años escolares en educación especial. Sus tics y dificultades para comunicarse hicieron que todos, menos su madre, pensaran que era un alumno de bajo rendimiento.

En tercer grado, una docente notó algo distinto y pidió una nueva evaluación. Ahí apareció el número que cambió todo: 168 de coeficiente intelectual.

Pero antes de llegar ahí, Joe tuvo que superar leucemia linfocítica diagnosticada en 2021, síndrome de Tourette, dislexia, un trastorno obsesivo compulsivo grave y el acoso de otros chicos, incluido un episodio doloroso en su equipo de básquet.

Hoy, a los 13 años, cursa en línea una licenciatura en kinesiología en la Universidad Estatal de Luisiana, que espera terminar en mayo, y ya se prepara para comenzar una maestría en gestión deportiva global en la Universidad de Nueva York.

