Jharold Palacios Vivanco aprovechaba el verano y la visita de los turistas para vender baldes y palitas en la playa Miraflores, Barranca, Perú, cuando escuchó unos gritos provenientes del mar.


Una fuerte corriente estaba arrastrando a varios niños mar adentro y él no lo pensó dos veces: dejó su mercadería tirada en la arena, se quitó el polo y los zapatos, y corrió hacia el mar.
“Si no fuera por su rápida reacción, quizás los salvavidas no llegaban a tiempo”, comentó un testigo.
Mantuvo a flote a tres menores y a un adulto luchando contra el oleaje hasta que los salvavidas se sumaron al rescate. Cuando todos estuvieron a salvo en la orilla y los niños se reencontraron con sus padres, Jharold volvió a la arena, recogió sus juguetes y siguió trabajando como si nada. Nadie le pidió que fuera un héroe ese día, pero su increíble acción quedó inmortalizada, bautizándolo como un héroe sin capa.
