Prema Selvam no tenía ni un billete de 10 rupias.

Ella trabaja cargando ladrillos con sus hijos más pequeños a su lado, hasta que la fiebre la tumbó tres meses. Cuando su hijo Kaliyappan, de 7 años, volvió de la escuela pidiendo comida y rompió en llanto por el hambre, Prema recordó que le quedaba algo de valor: su propio cabello. Lo vendió por 150 rupias, apenas 2 dólares, y con eso compró tres paquetes de arroz.

El alivio duró poco. Cuando la desesperación volvió a rondarla, su hermana llegó justo a tiempo para detenerla. Días después, un hombre llamado Bala Murugan —que de niño vivió una tragedia parecida en su propia familia— conoció su historia y la compartió en redes. En 24 horas se reunieron 1.670 dólares.

Prema pidió que se detuviera la recaudación apenas alcanzó para pagar la mayor parte de su deuda: quería volver a trabajar y pagar el resto ella misma. Hoy paga unos 10 dólares al mes a sus acreedores y las autoridades locales le prometieron ayuda para abrir un pequeño negocio de leche.
