Blanca se paró frente a la cámara con un birrete de graduación en la cabeza. No era ella quien terminaba la universidad. Era su hijo, Fernando, quien se graduaba de Ingeniería Eléctrica. Pero el logro también le pertenecía a ella.
Durante años, Blanca vendió paletas y chicles en la calle. Cada moneda, cada venta bajo el sol, tenía un destino fijo, la carrera de su hijo.

“Le pagué la universidad vendiendo paletas y chicles a mi hijo”, contó con la voz quebrada, sin poder contener las lágrimas.
El video se volvió viral en redes sociales. Miles de comentarios llegaron a celebrar su historia. “Llora mami, vive tu logro, tu hazaña”, le escribió una usuaria. Otra resumió lo que muchos sintieron: “Este video puede cambiar muchas perspectivas de vida”.

Blanca nunca vio su trabajo como una carga. Lo vio como el camino más corto hacia el futuro de su hijo.
Hay títulos universitarios que llevan, escondido, el nombre de una vendedora de paletas.

