Ayaka Hoshiba tiene atrofia muscular espinal desde los 2 años. Vive en la prefectura de Okayama y jamás podría pararse detrás de una barra a tomar pedidos. Y sin embargo, cada día lo hace, opera a control remoto un robot llamado “Moon”, a veces moviendo apenas los ojos, y conversa con los clientes como cualquier mesera del mundo.

El café se llama DAWN, está en el barrio tokiota de Nihonbashi y abrió en junio de 2021 como proyecto experimental del inventor Kentaro Yoshifuji, quien pasó años aislado por su propia salud antes de crear esta idea. Ahí trabajan cerca de 70 “pilotos”, personas con ELA, lesiones medulares o condiciones que las mantienen en cama, manejando robots OriHime de 1.20 metros con cámara, micrófono y 14 motores, ganando el mismo sueldo que cualquier camarero.

Nadie en DAWN se levanta de la cama para ir a trabajar. Pero cada uno de ellos escucha, al final del turno, un “gracias” que se siente completamente real.

