Tres páginas escritas a mano, una botella de agua y un pitbull encadenado al mástil de la bandera. Eso fue lo que encontraron los bomberos de la Estación 8 de Fort Worth, Texas, en la madrugada del 16 de mayo. El perro se llamaba Jake. El hombre que lo dejó ahí se llama Tom: 65 años, veterano discapacitado, veinte meses viviendo en un campamento para personas sin hogar después de que su casero no le renovara el contrato.

En la carta, Tom explicaba que quería intentar reconstruir su vida, pero que con Jake a su lado no podía acceder a la ayuda que necesitaba. “¡Jake es puro AMOR!”, escribía. “No tengo nada más que a mi pequeño Jake”. Y luego, la frase que partió en dos a quienes la leyeron: “Fue la decisión más difícil que he tenido que tomar en mi vida”.

Los bomberos no encontraron familia adoptiva para Jake, así que decidieron algo inusual: adoptarlo ellos mismos. Pero la historia no terminó ahí. 🐾 El equipo HOPE del departamento salió a buscar a Tom, lo encontró en el campamento, le hicieron un chequeo médico y la organización Operation Texas Strong le consiguió una casa rodante con espacio en un parque al este de Fort Worth. Tom ya tiene techo. Jake ya tiene hogar. Y el capitán Dusty Sides lo dijo claro: ven con muy buenos ojos que algún día vuelvan a estar juntos.
