La historia de Oreo es el reflejo de las negligencias que cuestan vidas. 😣💔

Todo comenzó cuando Camila González, una rescatista de Chile, llegó desesperada a la Clínica Veterinaria SOS con un gatito en grave estado tras una fuerte convulsión.

Pero la recepcionista, sin siquiera mirar al pequeño, le negó la entrada porque los médicos estaban en su hora de colación. “Vuelva en una hora”, fue su fría respuesta.

A pesar de las súplicas de Camila, nadie en el centro estuvo dispuesto a interrumpir su almuerzo para salvarlo y, lamentablemente, Oreo terminó muriendo en un vehículo camino a otro centro.
Ante las críticas en redes sociales, la clínica solo se limitó a emitir un comunicado “lamentando los acontecimientos” sin ofrecer una disculpa real. 💔
