Eran las tantas de la madrugada y el turno no debía terminar nunca.

En un Burger King de Queens, Nueva York, los empleados decidieron quedarse abiertos toda la noche para atender a los cientos de fanáticos que salían del concierto de 50 Cent con hambre y ganas de seguir la fiesta. Nadie se los pidió. Simplemente lo hicieron.

El rapero se enteró del esfuerzo y no se quedó callado: repartió más de 5.000 dólares entre el equipo como agradecimiento por el sacrificio. Un gesto simple, directo, sin cámaras de por medio buscando aplausos, que terminó demostrando que reconocer el trabajo de quienes te atienden a las 3 de la mañana también puede ser parte del show.
