Cobie Durant estaba boca abajo en la end zone cuando todo se complicó.

Fue en la Semana 2 de la NFL, el 20 de septiembre de 2026, durante el triunfo de los Dallas Cowboys 37-20 sobre los Washington Commanders en el AT&T Stadium de Arlington, Texas. Un pase incompleto de Jayden Daniels hacia Terry McLaurin dejó a Durant tendido en el césped. En ese instante, su compañero Markquese Bell retrocedía sin ver dónde pisaba, y su taco cayó directo sobre la ingle del cornerback.

Durant fue atendido de inmediato y no volvió a entrar al campo; el parte oficial habló de una lesión de isquiotibiales, y el entrenador Brian Schottenheimer anticipó que estaría fuera algunas semanas, igual que P.J. Locke, quien sufrió fascitis plantar en el mismo encuentro. Pero lo que verdaderamente encendió las redes fue un rumor: cuentas como ‘NFL Insight’ aseguraron que Durant necesitaría una amputación testicular. El propio jugador, que llegó a los Cowboys con un contrato de 4 millones de dólares por una temporada, salió a los pocos días a desmentirlo con humor en sus redes.
