

Cada mañana, su nieto recibe un saludo desde la puerta. A sus 93 años, el abuelo camina hasta la cámara de seguridad de la entrada y levanta la mano; así, el joven puede verlo desde su celular y saber que está bien. La rutina, que empieza apenas él se levanta, convierte una cámara doméstica en el punto de encuentro de los dos.
El nieto compartió el video y escribió: «Gracias por estar en mi vida. Te amo». También explicó que su abuelo sale para que él pueda quedarse tranquilo al comprobar que está bien. No hay una gran ceremonia: solo un hombre frente a la cámara, una mano que se alza y un saludo que alcanza la pantalla del nieto cada mañana. Un acto simple, pero lleno de amor y preocupación. 🥹
