Se sentó, pidió hand rolls y se los comió. Hasta ahí, una cena cualquiera en Nobi Sushi, un restaurante de Nueva York.
Después empezó a grabar. En el video, la clienta trans asegura que el personal detrás del mostrador se reía y la miraba fijamente, y que eso la hizo sentir “muy incómoda”.
Con la cámara encendida, anuncia que no piensa pagar la cuenta y le pregunta a una empleada si van a llamar a la policía. La respuesta es tranquila: no, nadie llamará a nadie. Y la deja irse sin pagar ni un dólar.
El problema es que las imágenes no confirman lo que ella denuncia. Nada en el video muestra al personal burlándose, y esa ambigüedad partió a las redes en dos: quienes creen que su malestar era real y merecía respeto, y quienes creen que comió gratis usando una acusación que nadie puede probar.
La empleada, mientras tanto, no alzó la voz ni una sola vez.
