Timothy J. Reaggle tenía 20 años cuando decidió que no iba a pisar una prisión.
Acababa de escuchar la sentencia, un año tras las rejas, en la Corte del Condado de Columbiana, Ohio, cuando un alguacil lo escoltaba por un pasillo hacia la salida. Las cámaras de seguridad captaron el momento exacto. Reaggle se liberó de las esposas, giró y golpeó al oficial directo en la garganta. Sin pausa, bajó el hombro y embistió a otro agente, tirándolo al piso antes de correr hacia una escalera.


Tropezó al pie de los escalones y cayó en los brazos de un tercer agente, pero logró zafarse de nuevo y corrió hacia la puerta principal. Ahí lo alcanzó una descarga de Taser por la espalda. Tres oficiales lo sometieron en el suelo mientras uno lo inmovilizaba con una llave al cuello.

El sheriff Brian McLaughlin confirmó que ambos agentes sufrieron fracturas óseas en el forcejeo, aunque ya recibieron el alta hospitalaria. Reaggle permanece en la cárcel del condado y enfrentará cargos por agresión a un oficial y fuga agravada, sumados a la condena que ya cargaba por un violento asalto ocurrido en febrero de 2025.
