
Corrió hacia ellos.
La cámara de seguridad de una guardería en Şanlıurfa, en el sureste de Turquía, lo registró todo el 24 de septiembre. Un sismo de magnitud 5,4 comenzó a sacudir el salón y los más pequeños quedaron en medio de la alfombra, sin entender qué pasaba. La maestra no dudó ni un segundo: se lanzó sobre ellos y los rodeó con sus brazos, uno contra otro, usando su propio cuerpo como escudo.
En las imágenes se ve cómo sostiene a varios niños a la vez, apretándolos contra su pecho mientras el movimiento duraba. Tenía libre la puerta, tenía la opción de salvarse primero. Eligió quedarse. Segundos después, otras dos maestras entraron corriendo al salón y cargaron a los pequeños hasta sacarlos a un lugar seguro.

No hubo heridos. Las autoridades escolares organizaron la evacuación y todos los niños salieron sanos. El temblor pasó, pero el video quedó: el de una mujer que, con el suelo moviéndose bajo sus pies y el triste antecedente de varios derrumbes últimamente, decidió que lo primero eran ellos.

