La opulencia de la Met Gala se vio empañada por una protesta que no pasó desapercibida. En su rol de copresidente honorario, Jeff Bezos fue el blanco principal del grupo Everyone Hates Elon, que desplegó 300 botellas de “orina” alrededor del museo Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, recinto donde se llevó a cabo la gala de este año.

La protesta busca denunciar las supuestas condiciones laborales “inhumanas” que enfrentan los repartidores de la empresa, quienes han llegado a denunciar que la presión por cumplir metas les impide incluso hacer pausas para ir al baño.

Aunque el impacto visual causó revuelo entre los asistentes, la organización aclaró que se trataba de una puesta en escena. El líquido dentro de los envases era simplemente agua con colorante alimentario. Esta táctica busca visibilizar las demandas de trabajadores que afirman ser monitoreados constantemente durante sus rutas.
