Leonor Heredia tiene 63 años y lleva más de tres décadas atendiendo su pequeña tienda de ultramarinos en Ceuta. Durante años, abrir el negocio cada mañana fue parte de su rutina, hasta que un episodio ocurrido frente a su local cambió por completo la forma en que trabaja.
Según contó a El Español, una mañana unos 60 jóvenes inmigrantes intentaron entrar a la fuerza en la tienda. En medio del tumulto, Heredia recibió un cabezazo y terminó con una lesión en el pie. La Policía Nacional acudió al lugar y finalmente no se llevaron productos del establecimiento.
Pero las consecuencias para ella no terminaron ese día. Heredia asegura que desde entonces vive con ansiedad y que incluso ha dejado de salir de casa por miedo. También cambió su horario: si antes abría alrededor de las 8 de la mañana, ahora espera hasta las 11.

Su tienda tiene apenas unos 10 metros cuadrados y, para sentirse más segura, decidió colocar el mostrador en la entrada como una especie de barrera. Así, los clientes ya no pueden entrar libremente al local y ella permanece protegida detrás del mueble mientras atiende.

Heredia dice que lleva más de 40 años cotizados, pero que tampoco puede dejar de trabajar porque la pensión que recibiría sería demasiado baja. “Yo no tengo militares en la puerta que me protejan”, explicó al medio español. Después de más de 30 años detrás del mismo mostrador, ahora asegura que trabaja mirando hacia la puerta y pensando en cómo protegerse.
