Durante varias ceremonias religiosas en Nigeria, los asistentes presenciaban lo que parecía ser un verdadero milagro: una mujer llegaba con un brazo aparentemente deformado y, después de que un pastor rezara por ella, el miembro volvía lentamente a su posición normal.
El problema era que la misma escena comenzó a repetirse en distintas iglesias.

La mujer era Bose Olasukanmi, de 44 años, y en 2020 terminó detenida por agentes de inteligencia de la policía nigeriana, que investigaban desde hacía meses las sospechosas presentaciones.
Según la investigación policial y el testimonio que Olasukanmi entregó después de su arresto, el supuesto milagro era una actuación preparada.

La mujer había sufrido una lesión en su brazo derecho y, según explicó, una amiga llamada Fatila Musa le enseñó a sostenerlo de una manera que hiciera parecer que estaba permanentemente torcido o paralizado.
Después llegaba el momento de la supuesta curación.
El pastor rezaba, hablaba en lenguas y ordenaba que el “espíritu maligno” abandonara el cuerpo de la mujer. Entonces Olasukanmi comenzaba lentamente a bajar el brazo hasta colocarlo en una posición normal.
La congregación celebraba convencida de haber presenciado una curación sobrenatural.
Pero había un detalle todavía más extraño: después de cada presentación, la mujer desaparecía rápidamente de la iglesia, precisamente para evitar que alguien que la conociera pudiera reconocerla y descubrir que el mismo “milagro” ya había ocurrido en otro lugar. Cuando las sospechas aumentaron, incluso comenzaron a utilizar grabaciones de las actuaciones.

Olasukanmi contó que fue llevada a iglesias de Lagos, Port Harcourt y Abakaliki, donde realizó varias presentaciones. Por cada actuación recibía dinero; según su propio relato, llegó a recibir cantidades de entre 7.000 y 15.000 nairas dependiendo de la ocasión.
La mujer aseguró que aceptó participar porque atravesaba una situación económica desesperada y necesitaba dinero para sobrevivir y tratar su brazo.
“Perdí la conciencia porque el sufrimiento debilitó mi capacidad de razonar”, explicó después de ser detenida.

El engaño, sin embargo, beneficiaba principalmente a quienes organizaban las supuestas curaciones. Según la policía, las congregaciones podían aumentar después de que los asistentes difundieran el supuesto milagro, mientras algunos fieles entregaban importantes cantidades de dinero esperando recibir ellos mismos una bendición.
Finalmente, la policía localizó y arrestó a Olasukanmi. Ella aseguró que estaba dispuesta a colaborar para identificar a los pastores y demás personas involucradas.

Y dejó una advertencia para quienes habían presenciado aquellos “milagros”:
“Yo sabía que era una actuación falsa que engañaba a muchos creyentes y enriquecía a los falsos pastores y profetas.”
El caso quedó como uno de los ejemplos más llamativos de cómo una supuesta curación sobrenatural podía ser cuidadosamente preparada para convencer a toda una congregación.
Mira el clip a continuación:
