Seguramente muchos se acordarán del Mundial de fútbol de Sudáfrica en 2010 y del curioso animal que se robó la atención. Era un pulpo, su nombre era Paul. Y Paul tenía una habilidad sobrenatural: podía predecir los ganadores de los partidos. Así lo hizo en ocho ocasiones en la copa del mundo.

El procedimiento era más o menos así:
- Le colocaban dos cajas (o urnas transparentes) dentro de su acuario.
- Cada caja tenía la bandera de uno de los equipos que iban a jugar.
- Dentro de ambas cajas había comida, normalmente mejillones.
- El pulpo se acercaba y abría una de las cajas primero.
- El equipo de la caja elegida era declarado el ganador de la predicción.
Con el tiempo, Paul fue ganando popularidad y muchos esperaban con ansias sus predicciones e incluso hacían apuestas en dinero según lo que el cefalópodo indicaba.
En redes aún se encuentran videos de sus actuaciones y muchos lo recuerdan con cariño. Lo que más llama la atención es que encadenó varios aciertos en sus predicciones, superando el 50% de éxito que uno pensaría que es lo normal si es que se deja al azar.
Su récord total más citado es: Euro 2008: 4/6. Mundial 2010: 8/8. Total: 12/14 (85,7%).

¿Pero cómo fue la muerte del querido pulpo?

Paul dejó este mundo de forma tranquila y natural, afortunadamente. Falleció el 26 de octubre de 2010 en el acuario Sea Life Oberhausen, pocos tiempo después de ganar fama por sus predicciones del Mundial. Los cuidadores informaron que se fue por causas naturales asociadas a la edad. Y es que los pulpos tienen una vida corta: muchas especies viven solo entre 2 y 3 años, y Paul ya estaba cerca del final de su ciclo vital cuando alcanzó la fama.

El acuario le hizo un pequeño homenaje y conservó parte de su legado como una curiosidad histórica del Mundial de Sudáfrica 2010.
