Mientras un fuerte terremoto sacudía Cali y varias estructuras comenzaban a sufrir daños, una mujer solo podía pensar en una persona: su madre, que se encontraba hospitalizada.

En medio del miedo y la incertidumbre, la hija permaneció junto a ella todo el tiempo que pudo. La abrazó, intentó tranquilizarla y ambas comenzaron a orar mientras esperaban que pasara el momento más peligroso.
Pero la situación obligó a evacuar el lugar. La mujer tuvo que salir del hospital y dejar temporalmente a su madre atrás, con la angustia de no saber cuándo volvería a verla.

Fueron horas de incertidumbre hasta que finalmente llegó la noticia que tanto esperaba: su madre también había podido ser evacuada.
En medio de una tragedia marcada por destrucción, miedo y pérdida, su historia dejó una imagen diferente: la de una hija que, cuando todo comenzó a temblar, encontró su mayor refugio en permanecer junto a su madre.

Porque hay momentos en los que no existen palabras capaces de tranquilizar el miedo. Solo queda abrazarse y esperar juntas a que pase la tormenta.
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