Resistencia, constancia y fuerza. Hasta ahí, todo normal en un entrenamiento shaolin. 💪
Pero este joven decidió subir el nivel de una forma que pocos se atreverían a imaginar. Lo llama “entrenamiento de aura” y la prueba es de lo más extrema: se coloca en vertical sobre las manos, abre las piernas en el aire y deja que un monje, vara en mano, la rompa justo contra su entrepierna.
Sí, leíste bien. Y lo más desconcertante es lo que viene después: nada. Ni una mueca, ni un quejido, ni un paso atrás. El monje mira tan tranquilo como quien rompe una rama para la fogata, mientras los trozos de madera caen sobre las losas del templo. 😳
El video ya tiene a medio internet entre la admiración y el “eso no puede ser real”.
