Fueron más de tres semanas de oscuridad, hambre y soledad. Cuando su familia ya se había resignado a la peor de las tragedias, un pequeño sonido entre el concreto destrozado demostró que la fuerza de la vida no conoce límites.
Hay momentos en los que la vida nos pone a prueba de las maneras más crueles, arrebatándonos de golpe aquello que más amamos. Cuando un devastador colapso redujo a escombros el lugar donde vivía la pequeña Luli Pascualina, su familia sintió que el mundo entero se les venía encima.
Las horas de búsqueda se convirtieron en días, y los días en semanas. En medio del polvo y la desolación, la esperanza de encontrar a la gatita con vida se iba apagando lentamente. ¿Cómo podría un animal tan frágil sobrevivir sin agua, sin comida y bajo el peso asfixiante de toneladas de concreto?
